Biarritz, la joya de la costa francesa

por Sep 18, 2020Europa, Francia, Viajes0 Comentarios

Llegamos a Biarritz ingresando por el sur de Francia desde San Sebastián en ómnibus. ¿Por qué en ómnibus? Porque de esta manera tomábamos el auto ya adentro de Francia y de esa manera, al tomarlo y devolverlo en el mismo país, abaratábamos muchísimo el precio (lo explicamos en este post).

Bajamos en la parada y caminamos aproximadamente diez cuadras cuesta arriba con las valijas. No habíamos chequeado muy bien el tema distancia parada-hotel con valijas, pero no fue tan grave.

Nos hospedamos en el Hotel Eduardo VII (https://www.hotel-edouardvii.com/). Hicimos reserva previa vía Booking, y salió todo perfecto. El hotel, un edificio clásico francés, resultó ser muy acogedor y muy bonito hotel. Por supuesto, no tenía ascensor.  Al llegar nos preguntaron si queríamos el desayuno al otro día y dijimos que no porque por 15 euros cada uno, cenábamos de lujo. Para nosotros, no hay como desayunar en un bonito hotel, pero en este caso se nos iba un poco de presupuesto.

Dejamos las cosas en la habitación y salimos a buscar el auto que habíamos alquilado así ya lo teníamos listo para el otro día. Retiramos el auto contratado en Hertz en el aeropuerto de Biarritz (un aeropuerto chiquito) y lo dejamos estacionado cerca del hotel.

Nos fuimos a almorzar a un lugar que nos gustó mucho: Saline Cevichería. Nos pedimos el menú del mediodía que podíamos elegir opciones: ambos fuimos por un bowl de Salmón y otras cosas que estaba exquisito y luego para el postre yo pifie feo. Quise innovar y tomé como un arroz con leche (pero de quinoa) que no pude terminar mientras que Flor pidió la mousse de chocolate.

Después de comer debatimos si caminar o dormir un ratito de siesta. Votamos caminar, y así arrancamos por la calle principal lleno de locales (muchos de ellos cerrados por ser temporada baja) e inclusive un local de Galerias Lafayatte.

Llegamos hasta el hotel Hotel Du Palais Biarritz, uno de los hoteles más grandes y conocidos, que lamentablemente estaban reparando. Sin dudas, cuando hicieron el casino de Mar del Plata lo hicieron basándose en ese hotel. Además, dicen que la ciudad de la costa argentina se inspiró en la francesa.

Como fuimos por el centro, quisimos volver por la costa. Es realmente hermoso ese paseo. Se puede ir por arriba o por abajo, y hay barcitos que dan a la playa. Caminamos bastante hasta llegar a la Roca de la Virgen, que es como un brazo de tierra que se mete en el mar y en el final tiene una Virgen. De ahí, aunque uno no sea creyente, se pueden sacar muy buenas fotos.

Saliendo de la roca nos agarró una tormenta impresionante (con mucho viento inclusive) lo que nos obligó ir al hotel y dormir una siesta que realmente necesitábamos.

Con las fuerzas renovadas, salimos a cenar y estábamos tentados de pizza (hacia mucho que no comíamos) y fuimos directamente a La Trattoria – Pizzeria des Arceaux.

Las imágenes del viaje
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