Cataratas del Iguazú

Viajamos a Las Cataratas del Iguazú, en mi caso por primera vez, impulsados por un casamiento en Posadas de uno de los chicos del grupo.

El viaje fue realizado en su totalidad con nuestro auto y planificado con bastante tiempo para la reserva de hoteles.

El Viaje

Salimos el viernes desde Buenos Aires, parando una noche en Federación, dos noches en Posadas (una fue el casamiento) y llegando a Cataratas del Iguazú el lunes por la tarde. Como fuimos avisados con anticipación de la fecha, el hotel elegido fue Loi Suites, reservado casi un año antes y pagado en gran parte con crédito del Previaje primera edición.

El hotel sinceramente es espectacular, tal como te contamos en este post. Es espectacular para relajarse, vivir un tiempito en la naturaleza y sobre todo para ir en familia.

El primer día que llegamos, relajamos un poco en la pileta tras un par de horas en la ruta y salimos a cenar a La Rueda, donde como es bastante típico en la zona tuvimos que esperar bastante para ser atendidos y para recibir la comida, que estaba espectacular.

Las Cataratas del Iguazú Desde Brasil

Al otro día, salimos para Cataratas del lado brasilero, en una apuesta riesgosa ya que era el último día del fin de semana largo y debíamos cruzar la frontera, donde pronosticaban 2 o 3 hs de espera. A pesar de eso, solo tardamos 40 minutos y tras media hora más, estacionábamos el auto en el parking del parque vecino.

Las Cataratas del Iguazú del lado brasilero se destacan por su orden, agilidad y su limpieza. Empezamos por ese lado porque teníamos el dato de que no había restricciones de edad para subirse a la lancha de aventura y nosotros viajábamos con Vicente, que tiene tres años de edad.

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Safari Macuco

Lo que sería el Gran Aventura del lado argentino (combi estilo safari + caminata + lancha) del lado vecino se llama Safari Macuco y efectivamente no tiene restricciones de edad para los niños, por lo que todos pudimos hacer la atracción.

El lado negativo es que vale el doble de lo que vale en nuestro país (aprox $30.000 pesos vs $14.000 de nuestro lado). Nosotros sí o si queríamos ir todos, así que hicimos el esfuerzo.

El paseo hasta la lancha es normal, no pudimos ver muchos animales (vimos más recorriendo a pie del lado argentino) ni tampoco cuenta con vistas alucinantes.

Dicho esto, la parte que hace valer la pena, sin dudas, es la de la lancha, donde uno tiene una vista espectacular de varios puntos de las cataratas e inclusive logra ponerse muy cercano a ellas y terminar completamente empapados. No hay forma de no salir empapados, no se dejen engañar.

Al terminar el recorrido, hicimos a pie las pasarelas brasileras, que sin dudas cuentan con una vista espectacular y en el momento que las realizamos, eran las únicas con acceso a la garganta del diablo (el lado argentino reabrió el 1 de marzo del 2023 tras los sucesos del 2022).

Es cierta la frase que dice que nosotros tenemos las Cataratas, y ellos las vistas.

Duty Free

Al volver, pasamos por el Duty Free que se encuentra en la frontera, donde pudimos aprovechar excelentes precios tanto en bebidas alcohólicas como en chocolates. También aprovechamos para comprar, el que es para nosotros, el mejor protector solar: Australian Gold. Hay que ir con paciencia porque va mucha gente, y se tarda mucho en la fila para pagar, salvo que cuenten con un nene en cochecito como nosotros, que tuvimos prioridad.

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Esa noche, cansados, comimos en el Bar Tiki del hotel donde nos hospedábamos, que tenía una carta bastante armadita con precios bastantes razonables (Iguazú no es un destino barato para salir a comer).

Lado Argentino de Cataratas del Iguazú

Al otro día, fuimos para Cataratas del Iguazú lado Argentino, donde al llegar ya notamos que en comparación con los vecinos, iba a ser más desorganizado y menos ágil. Cola para sacar la entrada (nosotros la adquirimos por internet), el estacionamiento se paga en la misma boletería (en Brasil hay unas máquinas).

Ingresamos al parque y llegamos al tren a las 10.07 sin saber que teníamos que sacar un ticket de embarque para el de 10.30. Cuando retomamos nuestro camino para sacar el ticket, nos informan que solo quedaban para el de las 11, pero que se podía hacer el primer trayecto caminando y que solo era de 600 metros, asi que empezamos a caminar.

Al llegar, esperamos ahí el tren de las 10.30, que en esa estación se vació y nosotros lo tomamos para llegar a la Garganta del Diablo, que se encontraba cerrada. Ya lo sabíamos, pero queríamos tomar el tren, conocer el recorrido y allí vimos un video corto de la reconstrucción.

Circuito Superior

Volvimos, y comenzamos a recorrer los circuitos. El superior, donde los saltos se ven desde arriba, y que es bastante accesible para hacer en cuanto a movilidad. El Salto San Martín es el más alejado, también están los saltos Adan y Eva entre otros. El agua corre tranquila o a velocidades espectaculares por debajo de las pasarelas, dependiendo del salto en que nos encontremos.

Circuito Inferior

El circuito inferior de Cataratas del Iguazú, es sin dudas el más complicado en cuanto a movilidad. Comienza desde donde están el viejo Hotel Cataratas y el actual hotel Meliá, con una bajada bastante pronunciada (a la vuelta hay que subirla) y varios escalones en todos sus trayectos.

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Se ven los saltos desde abajo, lo que genera lugares ideales para fotos, sobretodo en el salto de las dos hermanas, donde hace bastante tiempo, se permitía bañarse a los turistas.

En cuanto a animales, de este lado pudimos ver un montón de Cuatíes, monos, yacarés y hasta una tortuga de rio que nadaba tranquilamente, además de muchas aves de varios colores. Almorzamos al paso en unos de los puestos que hay por ahí (deben tener cuidado con los animales de la zona) y volvimos al hotel donde cenamos esa noche, ya que estábamos exhaustos.

Aprovechando el hotel

El último día, nos quedamos haciendo fiaca y aprovechando el hotel que sinceramente es recomendable. Durante la mañana aprovechamos el sol y la pileta, y tras el almuerzo, comenzó una intensa lluvia que duro hasta el otro día, por lo que el grupo se dividió entre siestas y burako.

Esa última noche no cenamos en el bar del hotel sino en el Restaurant, donde comimos la sugerencia del Chef, fideos verdes con tinta de mar salteados con verduras, y de postre yo elegí una Creme Brulee cítrica que estaba espectacular. El precio, muy similar a los restaurants del centro de la Ciudad.

Para mí que no conocía las Cataratas del Iguazú ha sido un viaje altamente recomendable, que se puede hacer solo, en pareja, con amigos o en familia. De cualquier manera es disfrutable al máximo.

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