Casa Cavia

Casa Cavia

Después de ir a conocer el Jardín Japonés, nos fuimos para Casa Cavia, a escasos metros, para visitarlo por primera vez también.

Nos encanto la fachada exterior y al ingresar, en cada rincón es lindo. En el medio de la pandemia, ese patio nos da seguridad y también un lindo contexto para comer una carta que prometía ser recordada.

Apenas nos sentamos nos trajeron unas cebollitas moradas condimentadas y unos pancitos que estaban exquisitos. Para tomar yo me pedí un trago a base de durazno con un poquito de gas que estaba realmente refrescante para el calor que manejábamos y Flor una limonada.

Para comer pedimos todo para compartir: una entrada, un plato y un postre.

La entrada que elegimos fue el queso a la plancha, con chutney de tomates, cebollas caramelizadas y hierbas frescas, una vuelta de tuerca a la provoleta con rúcula y tomate que realmente estaba en su punto justo: exquisita.

Como plato principal una ensalada de salmón, cous cous y hojas verdes entre otras cosas como choclos, tomates, etc que estaba muy bien condimentada. Claramente triunfó la opción de Flor en el plato principal pero lo disfruté.

De postre pedimos una crema con frutos rojos que fue lo mejor del almuerzo por escandalo. Para repetir y repetir mil veces. La crema en el punto justo, la fruta de calidad y fresca con un poquito de garrapiñada que le daba el toque.

Para finalizar, un cappuccino para Flor y un doppio para mi, servidos en tazas Acme de color negra (que lindas son) y realizados en una maquina La Marzocco que queda divina en el salón principal.

Excelente almuerzo que nos dejo livianos para seguir caminando un poco más. Antes de irnos pasamos a conocer la sala de los libros. Es un lugar increíble para leer, por su tranquilidad, su vista y su ambientación que se ve a la perfección en las fotos que sacamos.

Gran lugar para ir a conocer Casa Cavia, no lo dejen en la lista de pendientes por mucho tiempo ya que su menú cambia bastante y es lindo ir probándolo a medida de que cambian las estaciones.

 

Casa Cavia en redes

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Laban Patisserie, un pedacito de Francia en Cañitas

Laban Patisserie, un pedacito de Francia en Cañitas

El domingo estuvimos por Belgrano y Palermo con la intención de probar un cafecito de especialidad y también pasar por esta panadería argentina-francesa que tiene algunos productos de consumo obligatorio. El barrio y Labán Pattiserie ayuda a viajar mentalmente a un pedacito de Francia mientras estamos en Cañitas.

Es importante decirles que LABÁN no cuenta con cafetería de especialidad. Cuenta con una nespresso de capsulas por si alguno quiere tomar algo ahí, pero es estrictamente una panadería. Si alguno quiere tomar un buen café, hay por lo menos tres cafeterías de especialidad a menos de 5 cuadras.

La compra iba a ser para consumir por la tarde ya que veníamos de desayunar en un café a un par de cuadras. Estábamos llenos.

El objetivo número uno de la visita era el emblema de Labán Pattiserie: un macaron con crema helada de pistachos y pistachos en el borde. Visualmente hermoso, ya basta para que la experiencia sea inigualable. Solamente se supera cuando ingresa en el paladar: realmente increíble.

Pero entre el objetivo y el momento del pago, pasaron cosas. La barra es muy tentadora, la atención de las chicas es muy buena. Tuve que agregar algunas cosas y todas estuvieron muy a la altura del macaron.

En primer lugar, agregue unos Caneles de Burdeos. Ya las había visto en otros locales y quise probarlos. Sino saben que son, una de las chefs de Labán explica la receta en este link que esta en una página de gastronomía francesa en Argentina.

Es como duro por fuera y bien cremoso por dentro. El sabor a mi me pareció parecido a la Creme Brule con un dejo de Ron. Excelente opción.

Otra de las cosas que agregué fue un palmerón. La típica palmerita de panderia, pero gigante y re contra hojaldrada. Excelente.

Por último, elegí unas facturas que eran chatitas con pastelera y membrillo (pero no dulce, sino pedacitos de membrillo). Esta fue una revelación sin dudas. Aparentemente no están siempre como opción y tuvimos la suerte de probarlas.

Gran lugar para ir a conocer. Hasta casi caigo en la tentación de comprar unos pines hermosos que venden con forma de Croissants o macarons o varios modelos que tienen. Recomendamos fuerte Labán Pattiserie, un pedacito de Francia en Cañitas.

LABÁN PATTISERIE EN REDES

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The Nomad, nuestro debut Michelin

The Nomad, nuestro debut Michelin

El restaurant The Nomad, ubicado en el hotel homónimo, es uno de los restaurants de Nueva York que tiene una estrella Michelin. Para nosotros fue nuestro debut en restaurant con este galardón.

¿Qué son las estrellas Michelin? Te lo explicamos en este post.

Ubicación de The Nomad

El hotel y restaurant queda en Broadway entre 27 y 28 st. Tiene entrada por las calles 28 y por la Broadway y cuenta con cinco salones que diferentes ambientaciones.

Salones 

Como dije, son cinco salones y los cinco cuentan con muchísima personalidad y una gran ambientación. De estos salones no pude lograr buenas fotos, aunque se las comparto al final del blog y les comparto las del sitio oficial de The Nomad.

Terraza (no la conocimos)

Salón principal, nosotros comimos aquí

Bar, lo vimos al entrar y es espectacular

Biblioteca, para levantarse de la silla e ir a verla

Breve Historia

El restaurant que fue creado por el Chef Daniel Humm y su socio comercial Will Guidara cuenta con una carta americana-europea muy bien combinada siendo su plato estrella es el pollo entero asado para dos personas.

Carta & Experiencia en The Nomad

La carta de tragos es espectacular y como deben imaginar cuenta con una cantidad y calidad de tragos que realmente impresiona.

La ambientación del lugar es más bien oscura, tipo antigua y super elegante. Pero lo más destacable es la atención. El grupo jugaba un juego que nos sorprendía: tomábamos el vaso de agua que te dan y contábamos a ver cuanto tardaban en rellenarlo. Segundos…

Probamos varios tragos y se pidieron varios platos, en lo personal elegí el pollo compartiéndolo con nacho. Nos trajeron el pollo crudo para presentarnos lo que iban a cocinar…y puedo confirmar el rumor que existe: el mejor pollo que comí en mi vida.

Traen dos platos principales y luego varios platitos con otras partes del pollo que no entran en el principal. Es el más abundante de todos los platos, aun compartiéndolo.

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El orgullo del oeste se llama In-N-Out

El orgullo del oeste se llama In-N-Out

La gente que nos recibió en Los Ángeles nos había advertido que el orgullo del oeste se llama In-N-Out. Además, nos comentaron que apenas pusiéramos un pie en la ciudad tras bajar del avión íbamos a ir a comer ahí. Y así fue. Llegamos a las 11 de la mañana y al salir, fuimos a un local que estaba a metros del aeropuerto.

El local tiene una decoración retro, como si no hubiese sido jamás modificada en toda su historia. El menú es muy chico, con pocas variantes. Pero contrario al sentido común, eso hace que el lugar sea más increíble.

Investigando un poco, la cadena no ha evolucionado mucho desde que los abuelos de la actual dueña la fundaron en 1948. El pan se sigue horneando cada mañana y en tres fabricas se muele la carne que entregan diariamente a los trescientos treinta y tres locales propios.

Y no es que no les entregan a las franquicias, es que no las tienen. Todos los locales existentes son propios de la marca y todos se encuentran en California.

Esto, le permite aplicar algunas reglas que se cumplen a rajatabla: están prohibidas las lámparas de calor, los microondas y los congeladores. Además, se respeta la misma receta hace 70 años. No se ha cambiado y no se va a cambiar.

Se han hechos los mínimos cambios posibles, por ejemplo, en 2018 se agrego al menú la opción numero 15 que es el chocolate caliente. Siempre hablando del menú a la vista, porque cuentan también con un menú secreto que se pide diciendo las palabras o frases claves para que el empleado que te atiende te entienda. En su web, hay algo de información sobre el no tan secreto menú, pero además hay otros pedidos que siguen sin estar online.

Este menú secreto, fue pedido en su totalidad por una cronista de Serious Eats y detallado en el siguiente articulo. Realmente una locura.

Estos valores y la calidad de sus productos han logrado que In-N-Out tenga fieles seguidores, muchos de ellos famosos actores o personalidades de Hollywood e inclusive de Estados Unidos.

Hablando propiamente de la hamburguesa, las tres o cuatro veces que comimos en el local durante el viaje, siempre pedimos la double-double que es la estrella de la cadena. No sabíamos del menú secreto cuando fuimos. Pero con la doble me bastó para saber que es una hamburguesa excelente.

Aunque prefiero Five Guys y Shake Shack, su historia y su calidad hacen que le tenga un cariño especial y que se ubique en el top tres de burgas yankis. Comimos un par de veces en Los Ángeles, y otro par de veces en Las Vegas, y siempre sentimos lo mismo: El orgullo del oeste se llama In-N-Out.

In-N-Out en fotos
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Tres monos bar, volver a las esencias

Tres monos bar, volver a las esencias

La cuarentena está desarrollando en mi el gusto a escribir y como les dije en mi post de Lupo & Pierino, yo escribo sobre lugares por los que siento afinidad, que me generan un sentimiento de afecto. Hoy voy a hablar de una de barra, la primera de todas de las que voy a hablar.

Hablo de barras porque, como les dije, disfruto mucho de sentarme ahi y ver todo el lugar en 360° grados. Conectas directamente con el bartender, a quien tenés de frente. Pero girando la cabeza ves toda la sala. El salón entero para poder mirar e imaginar tus propias historias de cada rincón.

Hace ya algunos años cuando se pusieron de moda los bares con contraseñas (Speakeasy), que hacen referencia a los Estados Unidos en tiempos de Ley Seca, me senté en una barra de un famoso bar escondido donde unos muchachos muy bien arreglados hacían magia detrás de una barra, mientras sonaba de fondo un poco de Jazz.

Destaco la música y particularmente Sinatra, Ella Fitzgerald o el inagotable Tony bennett porque era música que le gustaba a mi papá. Con ellos sonando, más una roca de Whisky escocés y mucho pucho disfrutaba de una noche en Buenos Aires.

Las tres personas que la rompían tirando magia con esos tragos clásicos que tomábamos en otras épocas y estaban detrás de la gran barra de madera eran: la señorita Chula Barmaid (@chulabarmaid) quien hoy trabaja en un bar en Brasil, el señor y amigo Gonza Cabado (@goncabado) ganador del Bacardi Legacy quien hoy reside en la ciudad de las diagonales con su proyecto @festin.barranomade y la estrella de las redes sociales Seba García (@soyelcantinero)

Había una frase por esas época, que los combinaba de manera perfecta: “La gente linda con la gente linda” 

El tridente detrás de la barra te hacía pasar noches increíbles. Te hacían sentir parte de algo especial. Hospitalidad, servicio, atención, y mucha humildad marcaron esa época. Podías sentir que estabas de los dos lados de la barra.

Te explicaban de que iba cada trago, su elaboración y un poco de historia del mismo. Ahi fue cuando empecé a entender un poco más de estos líquidos nobles para mi paladar. Poco a poco aprendí a tomar.

Empecé a recorrer bares e interiorizarme. Conocer bebidas y productos. Aprendí a reconocer bartenders de la talla de Tato Giovanonni, Inés de los Santos, Mona Galosi, Sebastián Atienza, Charly, Lucas López Dávalos, Ani Varela, el Lichi y muchos más…

A dos de los protagonistas de los próximos párrafos (Atienza y Charly) los conocía de atrás de la barra, de lejos. Siempre disfrutando sus cócteles, pero más alejado, observando como los bebedores le agradecían cada vaso. A Seba laburando en Florería y Charly en Franks.

Esa conexión con la barra me llevo a hacer un curso, más que un curso, una forma de hacer tragos para amigos en mi casa. Se llamaba Amores Líquidos y lo dictaban dos personas a las cuales aún hoy quiero mucho. Dos amigos que la venían peleando desde esa época y tiraban paredes juntos. El tiempo los distanció como a Micheal Jordan y a Scottie Pippen. Eso eran ellos dos juntos, los Chicago Bulls de los 90. Ha pasado el tiempo y seguí recorriendo barras… pero nunca más volví a sentir esa magia hasta que un día se abrió la puerta de una oscura esquina del barrio de Palermo.

Tres monos bar es sumergirte en un bar del Bronx de Nueva York atendido literalmente por sus dueños: Seba Atienza, Charly y el chileno.

¿Qué se siente cuando uno entra al bar? Cuando termine la cuarentena, vayan y prueben. Yo siento hospitalidad, particularmente me siento como esperando que un amigo me haga un cóctel.

Ese día que fui había mucha gente…. ¡mucha de verdad! Lógicamente me senté en la barra y dsfritué… pero se sentía ese calor que irradian los lugares diferentes, esos lugares que tienen algo distinto y me dije a mi mismo: yo tengo que volver.

Rápidamente creció en redes sociales y empezó a ser un bar bastante concurrido. Mi segunda incursión fue cuando un día me llega un audio a mi teléfono… Con esa característica voz pausada que demuestra una gran paz. Era mi amigo Gonzalo Cabado: “voy para capital, nos juntamos en Tres Monos a tomar algo”. 

Esa noche cumplía años Charly y se sentía algo especial, sin caretas ni cosas de cartón. Era genuino. Ya no hay moños ni camisas, están en remera, como en casa, pero en un bar para los amantes de la coctelería. Descontracturado, pero con el foco puesto en la elegancia del cóctel, en el producto, en la atención.

Seba mide casi dos metros y se agacha a abrazarme. Charly me da la mano y te mira a los ojos. Algo que no muchas personas hacen hoy en día. El chileno observa todo desde lejos mientras sonríe y tira su magia para los que están sentados en la barra.

Volví a sentir la química. Ya con el correr de las reseñas le voy a encontrar un nombre a eso que siento en este tipo de lugares. ¿Mística quizás? 

Al pedir un negroni y que te pregunten si lo querés refrescado o directo, ya sabes que todo va a estar bien.

La carta es acotada con todos los clásicos y tragos de autor elaborados. Yendo a las recomendaciones, como siempre, cada uno debe probar y elegir lo que más le guste, pero acá van los míos:

Si fuéramos juntos, yo les haría probar:

  • Grosero (vodka, grosellas blancas, vermut blanco, limon y sidra de pera)

  • Hojattan (bourbon de hojas de higo, vermouth rosso, Bitter de naranja)

  • Negroni (con Antica Fórmula, el vermouth italiano más antiguo)

Tenes muy ricos platos para acompañar. Elaborados y para comer en barra. Empanadas de matambre a la pizza, sándwich de bondiola y otros mucho más elaborados realizados por diferentes Chefs para este bar. No puedo recomendar uno de estos porque constantemente los van cambiando y eso es lo lindo. Prueben!

Tres Monos no solo me transporta a Nueva York por su estética, sino que también me lleva a aquella vieja barra de Chula, Gonza y El Chino García. Por la hospitalidad y el foco puesto en hacerte sentir cómodo… que seas parte de algo.

Tres monos no es un despacho de bebidas, tres monos son tragos en tu casa con amigos, pero en una esquina de Palermo. A eso tenemos que volver y ojalá que sea pronto. Poder abrazarnos, juntarnos, en la barra…. en el salón…. en la vereda… dónde sea pero con un negroni!

Salud

  • Comodidad 85% 85%
  • Limpieza 85% 85%
  • Experiencia 100% 100%

Tres Monos en redes

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Pierino & Lupo, una misma familia

Pierino & Lupo, una misma familia

Antes que nada, me presento… soy El Barba. Mi familia, del sur de Italia, vino a la Argentina durante la Segunda Guerra Mundial. Se instalaron en la zona oeste de la Capital Federal, más precisamente en la República de Mataderos. Para quien no conoce le recomiendo un lindo paseo de domingo. Puede ser una recorrida muy especial si ese día juega “El torito” y pueden deambular por el resero, ver paseos de sortija y comer una tremenda empanada frita como cierre triunfal.

Mi abuelo Juan se vino solo, armó una despensa de bebidas y con el tiempo ayudó a venir a su familia. La nona Ana y sus 5 hijos. Entre ellos estaba mi mamá, siendo la más chica con 6 años. En el año 1968, todos juntos abrieron La Bambola (la muñeca, en italiano). Un bodegón atendido por italianos de pura cepa, donde se paseaban por las mesas todos mis tíos mientras que mi abuela era la que amasaba las pastas a la vista. Treinta años de gastronomía en el seno familiar, hicieron que me criara entre las mesas de un restaurante. Este no es un dato menor para entender el por qué de mi fascinación por la comida y posteriormente, por los vinos y la cafetería.

Cada vez que entro a un lugar y el mozo me recomienda un plato, me cuenta una historia o me relata alguna anécdota, me hace sentir nuevamente ese chico que jugaba a las escondidas atrás de las cocinas o se escondía abajo de una mesa manchada por un tinto y con olor a aceite de cantina.

Hace ya bastante, 10 o 15 años atrás para ser más específico, me empezó a gustar pasearme por diferentes restaurantes. La hermosa experiencia del buen comer y poder probar nuevas cosas. Una de mis favoritas es sentarme solo en la barra del lugar y dejarme llevar por el/la que está del otro lado.

La primera reseña que voy a hacer en este blog de amigos (con quienes comparto esa misma fascinación por el fútbol, juntarse, comer, viajar y beber rico) tiene que ver con dos lugares que siento muy cercanos por esta cuestión de sentirte como en casa. Recordar viejos olores y que ya sepas un poco que te gustan…

 

Pierino

La primera vez que fui a cantina Pierino tenía 11 o 12 años. Justo después de ver por primera vez a Diego Maradona en cancha de Vélez, mi primo me llevo a comer con sus amigos. El lugar ya había cerrado la cocina pero nos atendieron igual. Nos sentamos en una mesa redonda con cinco amigos más de mi primo y, obviamente, comimos pastas. Y digo comimos y no “pedimos” porque no se pidió nada, ÉL trajo lo que quiso. Y este Él va con mayúscula. Por supuesto que estoy hablando de Piero (Pedro). Se me pone un poco la piel de gallina porque le tenía un afecto muy particular y ya no está entre nosotros.

Retomando lo más importante que nos convoca, voy a darles mi recomendaciones:

  • Entrada: no puedo dejar de recomendar una ciambotta. O el anti pasto Pierino. O las dos.
  • Plato principal: no lo dudo nunca. Voy con ravioles de cordero con salsa curleano (descubran ustedes mismos que tiene…). Ojo, esos días que estoy medio nostálgico me pido unos tallarines con pesto para recordar un poco a mis tías abuelas…
  • Postre: Tiramissu. Su receta está bajo llave. No hay otra alternativa de postre. En realidad si, pero vayan con esta recomendación sin dudarlo.

Y cuando hablamos de familia, también hablamos de Lucciano, Popi, Flor y Juan, hijos del gran Piero, que con esa locura y amor por la gastronomía armaron un concepto distinto en la zona del abasto y al lado de la cantina:

Lupo Espacio Gastronómico. 

No compite en lo más mínimo con Pierino. Dos conceptos totalmente diferentes pero con la misma esencia. Sentate y pedite una napolitana al horno de barro a 450° grados y en cinco minutos tenés la pizza en la mesa.. Te recomiendo acompañarla con un buen aperitivo.

En mi caso me gusta pedir una pizza de muzzarella y ‘nduja (embutido italiano casero receta también bajo llave de la familia) con un Negroni. 

Un gran lugar es para ir con amigos y quedarte hasta tarde disfrutando. Y ahi, cuando no den más, es el momento ideal para pedir un cheesecake con un doppio.

La gastronomía tiene algo especial en esas sobremesas que se arman por eso no me gusta la atención rápida y el despacho de la gente como fast food.

Amo las previas, el durante y el después, ¡suena romántico! Pero es lo que siento por este rubro, creo que no hay amor más genuino y hermoso que el amor por la comida y sobre todo por ser servicial.

No todos lo pueden ser, no todos pueden darte de comer a cualquier hora, no todos te van a abrir su corazón y van a prender una hornalla o un fuego para que disfrutes, pero así es la familia Capalbo…

 

  • Comodidad 100% 100%
  • Limpieza 100% 100%
  • Experiencia 100% 100%
  • Calidad del producto 100% 100%

Pierino Redes

Lupo E.G. Redes

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