Pierino & Lupo, una misma familia

por Abr 17, 2020Manifiesto del Buen Diente0 Comentarios

Antes que nada, me presento… soy El Barba. Mi familia, del sur de Italia, vino a la Argentina durante la Segunda Guerra Mundial. Se instalaron en la zona oeste de la Capital Federal, más precisamente en la República de Mataderos. Para quien no conoce le recomiendo un lindo paseo de domingo. Puede ser una recorrida muy especial si ese día juega “El torito” y pueden deambular por el resero, ver paseos de sortija y comer una tremenda empanada frita como cierre triunfal.

Mi abuelo Juan se vino solo, armó una despensa de bebidas y con el tiempo ayudó a venir a su familia. La nona Ana y sus 5 hijos. Entre ellos estaba mi mamá, siendo la más chica con 6 años. En el año 1968, todos juntos abrieron La Bambola (la muñeca, en italiano). Un bodegón atendido por italianos de pura cepa, donde se paseaban por las mesas todos mis tíos mientras que mi abuela era la que amasaba las pastas a la vista. Treinta años de gastronomía en el seno familiar, hicieron que me criara entre las mesas de un restaurante. Este no es un dato menor para entender el por qué de mi fascinación por la comida y posteriormente, por los vinos y la cafetería.

Cada vez que entro a un lugar y el mozo me recomienda un plato, me cuenta una historia o me relata alguna anécdota, me hace sentir nuevamente ese chico que jugaba a las escondidas atrás de las cocinas o se escondía abajo de una mesa manchada por un tinto y con olor a aceite de cantina.

Hace ya bastante, 10 o 15 años atrás para ser más específico, me empezó a gustar pasearme por diferentes restaurantes. La hermosa experiencia del buen comer y poder probar nuevas cosas. Una de mis favoritas es sentarme solo en la barra del lugar y dejarme llevar por el/la que está del otro lado.

La primera reseña que voy a hacer en este blog de amigos (con quienes comparto esa misma fascinación por el fútbol, juntarse, comer, viajar y beber rico) tiene que ver con dos lugares que siento muy cercanos por esta cuestión de sentirte como en casa. Recordar viejos olores y que ya sepas un poco que te gustan…

 

Pierino

La primera vez que fui a cantina Pierino tenía 11 o 12 años. Justo después de ver por primera vez a Diego Maradona en cancha de Vélez, mi primo me llevo a comer con sus amigos. El lugar ya había cerrado la cocina pero nos atendieron igual. Nos sentamos en una mesa redonda con cinco amigos más de mi primo y, obviamente, comimos pastas. Y digo comimos y no “pedimos” porque no se pidió nada, ÉL trajo lo que quiso. Y este Él va con mayúscula. Por supuesto que estoy hablando de Piero (Pedro). Se me pone un poco la piel de gallina porque le tenía un afecto muy particular y ya no está entre nosotros.

Retomando lo más importante que nos convoca, voy a darles mi recomendaciones:

  • Entrada: no puedo dejar de recomendar una ciambotta. O el anti pasto Pierino. O las dos.
  • Plato principal: no lo dudo nunca. Voy con ravioles de cordero con salsa curleano (descubran ustedes mismos que tiene…). Ojo, esos días que estoy medio nostálgico me pido unos tallarines con pesto para recordar un poco a mis tías abuelas…
  • Postre: Tiramissu. Su receta está bajo llave. No hay otra alternativa de postre. En realidad si, pero vayan con esta recomendación sin dudarlo.

Y cuando hablamos de familia, también hablamos de Lucciano, Popi, Flor y Juan, hijos del gran Piero, que con esa locura y amor por la gastronomía armaron un concepto distinto en la zona del abasto y al lado de la cantina:

Lupo Espacio Gastronómico. 

No compite en lo más mínimo con Pierino. Dos conceptos totalmente diferentes pero con la misma esencia. Sentate y pedite una napolitana al horno de barro a 450° grados y en cinco minutos tenés la pizza en la mesa.. Te recomiendo acompañarla con un buen aperitivo.

En mi caso me gusta pedir una pizza de muzzarella y ‘nduja (embutido italiano casero receta también bajo llave de la familia) con un Negroni. 

Un gran lugar es para ir con amigos y quedarte hasta tarde disfrutando. Y ahi, cuando no den más, es el momento ideal para pedir un cheesecake con un doppio.

La gastronomía tiene algo especial en esas sobremesas que se arman por eso no me gusta la atención rápida y el despacho de la gente como fast food.

Amo las previas, el durante y el después, ¡suena romántico! Pero es lo que siento por este rubro, creo que no hay amor más genuino y hermoso que el amor por la comida y sobre todo por ser servicial.

No todos lo pueden ser, no todos pueden darte de comer a cualquier hora, no todos te van a abrir su corazón y van a prender una hornalla o un fuego para que disfrutes, pero así es la familia Capalbo…

 

  • Comodidad 100% 100%
  • Limpieza 100% 100%
  • Experiencia 100% 100%
  • Calidad del producto 100% 100%

Pierino Redes

Lupo E.G. Redes

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